Hilo para que Maskulinishmo haga la pole


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    Eso



  • 1

    Pole.



  • 2

    Ni la subpole te hace, ya te la hago yo.



  • 3

    esta buscando algun texto tocho para copia/pegar



  • 4

    Corrían los años noventa hacía su inevitable final cuando una calurosa mañana estival, descubrí que había manchado mi siempre blanca y pueril ropa interior. Rauda y veloz acudí a mi madre para que me ayudara con tal no tan imprevisto suceso que interrumpía mis planes playeros como era costumbre por aquellos ociosos días.

    La forma más rápida de salir del paso fue sin duda aplicar una compresa pero yo necesitaba algo discreto a la par que eficaz, por lo que mi santa madre me explicó como ponerme un tampón. Cuando extrajo el susodicho objeto de su envoltura, no pude si no poner cara de asombro.

    ¿Podría yo introducirme tal instrumento sin provocarme dolor? ¿Sería esa la solución a mi pequeño problema o sería el comienzo de ellos?

    Mi madre, no ajena a mis pensamientos, me miró con sus ojos llenos de ternura, cómplices, casi divertidos y pronunció las iluminadoras e inolvidables palabras: "Hija, si te cabe un dedo, también te cabe un tampón".

    No había discusión posible, "si me cabía un dedo también me cabría un tampón". No pude más que asentir y proceder pero en mi cabeza solo cabía una sola cuestión: ¿Por qué querría yo meterme un dedo ahí?"

    Pasados los días, efectivamente descubrí el porqué. La sana curiosidad y el dejarse llevar fueron uno.

    Gracias mamá, por tanto.



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    @Maskulinismho dijo:

    Corrían los años noventa hacía su inevitable final cuando una calurosa mañana estival, descubrí que había manchado mi siempre blanca y pueril ropa interior. Rauda y veloz acudí a mi madre para que me ayudara con tal no tan imprevisto suceso que interrumpía mis planes playeros como era costumbre por aquellos ociosos días.
    La forma más rápida de salir del paso fue sin duda aplicar una compresa pero yo necesitaba algo discreto a la par que eficaz, por lo que mi santa madre me explicó como ponerme un tampón. Cuando extrajo el susodicho objeto de su envoltura, no pude si no poner cara de asombro.
    ¿Podría yo introducirme tal instrumento sin provocarme dolor? ¿Sería esa la solución a mi pequeño problema o sería el comienzo de ellos?
    Mi madre, no ajena a mis pensamientos, me miró con sus ojos llenos de ternura, cómplices, casi divertidos y pronunció las iluminadoras e inolvidables palabras: "Hija, si te cabe un dedo, también te cabe un tampón".
    No había discusión posible, "si me cabía un dedo también me cabría un tampón". No pude más que asentir y proceder pero en mi cabeza solo cabía una sola cuestión: ¿Por qué querría yo meterme un dedo ahí?"
    Pasados los días, efectivamente descubrí el porqué. La sana curiosidad y el dejarse llevar fueron uno.
    Gracias mamá, por tanto.

    Gracias por existir.




Has perdido la conexión. Reconectando a Éxodo.