He encontrado a la musa de...


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    @JoseAsecas

    No me lo tienes que agradecer ni preguntar, esta paja es toda tuya campeón ;)



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    Pues yo sí que me la apretaba, y bien agusto además. Me gustan las mujeres con las
    caderas un poco anchas y los muslos un poco gruesos, para poder agarrarles bien esos
    pliegues de carne que se les hacen por los lados de las caderas cuando flexionan las
    piernas al abrirlas para que se la metas. Ésta en particular está un poco más grande de
    lo normal pero como tendrá veintipocos años todavía tiene las carnes prietas y en su lugar.
    Además es bonita de cara, femenina y tiene un pelo rubio precioso, signo de
    fertilidad femenina que inconscientemente nos atrae a los hombres. A cuatro patas
    probablemente me daría cosa, pero puesta boca arriba creo que no me podría resistir.
    Lo que más me gusta con este tipo de tías es follármelas en la posición del misionero.
    Primero, porque al ser tan grandes el agujero del coño está un poco más alto que con
    las delgaditas a las cuales les queda casi a la altura del colchón y cuando te las follas
    parece que estés haciendo flexiones hasta el fondo y acabas con los brazos jodidos.
    Éstas, en cambio, puedes follártelas en el misionero en una posición más cómoda, sin
    tener que esforzarte mucho, con lo cual el polvo es mucho más placentero ya que
    trabajas menos. Por otra parte, con este tipo de tías, cuando me voy a correr, me gusta
    cogerlas por las caderas con las dos manos a la vez, metiendo ambos pulgares en esos
    pliegues que se les hacen alas tías entre los muslos y el tronco, y usando el resto de
    dedos para apretar bien la carne que generosamente sobresale por los laterales de sus
    caderas. Esta técnica permite moverla cómodamente y controlar tanto tu movimiento
    como el tuyo, antes de y durante la eyaculación, pero al mismo tiempo notas ese tacto
    medio blandito/ medio durito de las carnes prietas generosas. Cuando me voy a correr
    las cojo asi y con cada chorrazo de lefa que suelto, inevitablemente le doy una embestida
    brutal hasta el fondo empujándolas hacia mí con mis manos mientras yo empujo con
    mis caderas hacia lo más profundo de su útero para soltar bien el lechazo, repitiendo
    la embestida en cada chorrazo que sale de mi polla dentro de su coño. No hay, para mí,
    mejor sensación en esta vida que correrse agarrando a una tía de caderas anchas y
    muslos gruesos de la forma anteriormente descrita.

    Sólo de pensarlo ya he montado la tienda de campaña.




Has perdido la conexión. Reconectando a Éxodo.