Y como buena mujer, al servicio del hombre estoy +015


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    Y claro, yo decidí que si cogía la fregona era para siempre. Claro, el hecho de ser mujer no te exime de las responsabilidades del hogar, y más sabiendo cómo están las cosas. Que si 015 por aquí, defensor del heteropatriarcado, etc.

    Lo más sorprendente fue la primera vez que cogí una fregona. No me esperaba ese tacto tan sedoso y de perfil suave. No me imaginaba que una herramienta de trabajo (y placer para nosotras, todo sea dicho) fuera tan cómoda y agradable para el tacto.

    No fue sino la segunda vez que la cogí por el mango que se me acercó mi amo y señor del patriarcado a decirme cómo debía coger el mango. Evidentemente, presté la máxima atención posible, no podía dudar de su sabiduría y experiencia.

    Se fijó en la posición de mis manos. Y evidentemente yo estaba equivocada, tenía que agarrar el mango de la fregona con una empuñadura continental y, si acaso, con una leve pronación a la este de derecha. Posteriormente, la mano izquierda deberá colocarse con empuñadura de este de derecha, tal y como Andy Roddick representa en esta imagen.

    Esta sí que es una manera efectiva de coger la fregona, siempre con dos manos, consigues un impacto positivo sobre el suelo, abarcas menos radio de suciedad pero a cambio consigues efectividad en tus inmediaciones.

    En cambio, si se hubiera optado por coger la fregona con una mano, seríamos algo más imprecisos con opción, eso sí, a llegar a sitios más lejanos pero habría partes de la casa con menos efectividad en la limpieza.

    Ilustramos esa empuñadura con Federer. Como podéis comprobar, para coger la empuñadura a una mano solo debemos colocar la cara de la fregona enfrente de la nuestra y en esa posición, situar el dedo pulgar de nuestra mano derecha (si eres zurda, con la otra) sobre el mango y, a partir de ahí, cerrar la mano.

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    Nos podemos encontrar diversas ventajas pero en su mayoría son contras, como la imposibilidad de aplicar la fregona a sitios por encima de la cabeza; siempre deberá quedar todo a la altura de la cadera y delante del cuerpo para un mejor acabado. Asimismo ganaremos efectividad con los fregados cortados ya que ralentizarán las manchas y podremos dedicarles más tiempo.

    Por eso siempre confío en mi amo, en mi señor, en el patriarca del hogar en donde me acogen y yo como mujer sumisa acepto sus condiciones para no recibir denuncia alguna del 015 por desatención del hogar. Gracias le debo dar a mi amo el haberme enseñado estos consejos tan sabios.



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    :elrisas: :elrisas: :elrisas: :elrisas: :elrisas: :elrisas: :elrisas: :elrisas: :elrisas:

    Hay un "original"?



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    @iagocor dijo:

    :elrisas: :elrisas: :elrisas: :elrisas: :elrisas: :elrisas: :elrisas: :elrisas: :elrisas:
    Hay un "original"?

    qué va, se me ha ocurrido por el camino. Venía hoy de explicar empuñaduras a los niños y se me ha ocurido :qmeparto:



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    @tomapiruleta dijo:

    qué va, se me ha ocurrido por el camino. Venía hoy de explicar empuñaduras a los niños y se me ha ocurido :qmeparto:

    Sí, sí, pero que editaste? ah?



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    @iagocor dijo:

    Sí, sí, pero que editaste? ah?

    Faltas de ortografía y "typos" :qmeparto:



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    Bonita historia de amor entre una fregona y tu alter ego.

    Te iba a decir que redactas como el culo pero mejor me callo......



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    Llegadosa este punto, sabiendo cómo coger correctamente la fregona, hay que empezar a probarla. Sentir el famoso "feeling" o tacto como dirían en español sin anglicismos raros. Pregunté varias veces a mi amo y no obtuve respuesta alguna por su parte. Yo, incrédula, decidí seguir confiando en su silencio e intentar aprender por mi cuenta.

    No fue hasta pasados dos días que me encontré de repente con un sopapo en la cara. A priori merecido... y finalmente, así lo fue. No me lo podía creer, estaba pasando la empuñadura de la fregona y consiguiendo unos resultados desastrosos.

    Me gritó, pegó en la cara de nuevo y asumí que yo era el problema, que no había sido él por no ser constante con sus enseñanzas: debí ser yo quien prestara atención y así me lo hizo saber como un buen amo y señor.

    Tras esto, se dio la vuelta y me mostró un manual... sí, un manual de unas 30 páginas sobre la mejor manera de agarrar la fregona.

    ¿Cuál fue el problema? Lo ilustro:

    u

    Si bien estaba fregando como nunca había hecho, la técnica se iba perdiendo. Había pasado a usar una oeste de revés. "¿Pero qué estás haciendo Pilar? Así nunca conseguirás fregar como una buena profesional." Tras finalizar esas palabras me cogió de la mano, y colocó mi mano sobre el mango rígido de la fregona. Me hizo sujetarla fuertemente y me dijo que no volviera a colocarlo de esa manera o no podría volver a fregar (o hacerle una paja) porque las lesiones son bastante comunes con esa posición.

    Me recomendó usar la empñadura este de revés o bien continental para la mano derecha y la izquierda solo tendría que posarla encima, de manera natural. Me aseguró que cada fregado podría adquirir un toque algo más liftado, con más top spin y efecto que nunca. Me extrañé en un principio pero finalmente confié de nuevo en sus palabras. Él es mi amo y debo aprender de él y de su sabiduría.

    Me facilitó este videotutorial para ver cómo NO hacerlo:

    APRENDER A FREGAR EL SUELO – 01:36
    — ASOCIACIÓN ADEPSI

    Finalmente me voy a la cama que quiere, textualmente "que le coma la polla toda enterita" y yo, como sé de buena mano todo lo que me ha ayudado, sin rechistar, así lo haré.



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    Hoy ha tocado el manual: LA FREGONA.

    Un texto bastante entretenido a la par de formativo y sobre todo, especial para mi amo y señor. Orgulloso de él por ayudarme, como buen patriarca, a desarrollarme como su exclava:

    IMPORTANTE EN ESPAÑA:

    Entre 1900 y 1956 se registraron numerosas patentes que describían, con distintas formas, mangos y sistemas de escurrir, una idea para fregar con fibras pegadas a un palo, que se escurren dentro de un cubo, como el modelo de utilidad n.º 34 262 inventado por Julia Montousse Fregonas y Julia Rodríguez-Marichula dos avilesinas en 1953, hasta llegar a los modelos patentados entre 1957 y 1964 por el ingeniero riojano Manuel Jalón Corominas.

    Pero no se dice toda la verdad. Quien de verdad estuvo detrás de este invento no fueron las mujeres sino sus maridos, hartos de padecer la suciedad incrustada en sus hogares sucios y descoloridos, exclamó Manuel Jalón en una primera entrevista.

    Se pensaban que éramos gilipollas pero de una vez las enseñamos a desempeñar el trabajo para el que estaban creadas genéticamente. Muchas veces las hormonas no se activan correctamente y hay que estimularlas con un palo, literalmente, admitió Roberto Macías tras tomar un sorbo de un café recién servido por su mujer.

    Somos defensoras de nuestros derechos y queríamos tener libertada para..., fueron las últimas palabras de Julia M. Fregonas, tras recibir una buena torta en la cara de su amo y señor.

    Hace años me habría enojado y quizás alarmado por tal situación pero lo cierto y verdad es que el hombre tenía razón. ¿Cómo una mujer va a tener "derechos"? ¿Libertades? Menos aún. Cuanto antes una mujer se haga a la idea, antes podrá entender y disfrutar de la vida, de sus herramientas de trabajo y satisfacción y agradecer al patriarca todo lo que ha hecho por ella.

    Por cierto, os recuerdo la colocación correcta de las manos en la fregona:

    Mañana continuamos con el siguiente capítulo.




Has perdido la conexión. Reconectando a Éxodo.