La lista de morosos: hacia un régimen podemita


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    La publicación de la lista de morosos con Hacienda consuma el giro dado por el PP, con la venia del resto de partidos, a las costumbres franquistas de la Ley General Tributaria de 1963 contra el secreto tributario (la confidencialidad y reserva de la información tributaria). Estos sujetos cuyas identidades se publicita no tienen por qué haber incurrido en delito fiscal alguno, ni tan siquiera haber cometido una infracción, tan sólo no haber ingresado el dinero en las arcas del Fisco en el periodo de tiempo por éste determinado, por estar en situación de quiebra, por estar litigando, etc.

    Derechos del contribuyente... a autoinculparse, a no tener secreto tributario, a la arbitrariedad

    En teoría, el artículo 35 de la Ley General Tributaria dispone el secreto y sigilo administrativo de la información fiscal, pero de una manera tan laxa que recuerda a lo que dice el filósofo Anthony de Jasay de las Constituciones y su capacidad para fijar los límites del poder político: contrariamente a lo deseado, éstas no son, en absoluto, un freno ni una contención puesto que pueden, y son, modificadas a conveniencia para dar cabida a continuas ampliaciones del aparato estatal. Prueba de ello es los a vaivenes en la evolución de estos derechos, especialmente a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y principios de este.

    Vituperar los derechos del contribuyente de este modo no sólo afecta al ámbito tributario sino que lo excede, porque supone una flagrante vulneración de un surtido ramillete de derechos fundamentales. Al quebrantamiento del derecho a la intimidad y al derecho a la protección de datos de carácter personal, se le añade la anulación del derecho a no autoinculparse, es decir, no usar información adquirida coactivamente para fundamentar una pena que, en este caso, es el castigo vía escarnio público.

    Igualmente, mina de un plumazo lo que el propio y cuestionado Tribunal Constitucional sentenciara hace unas décadas (ahora se ve la ingenuidad): que el deber de sigilo es un contrapeso de los deberes de colaboración del contribuyente, dicho claramente: se obliga a "colaborar" con cierta confidencialidad.

    Al final, una organización que impone estas normas anómalas lo que hace es crear una cultura de gestión interna tendente a alejarse de estos derechos. Hoy es esta medida fiscal rimbombante, mañana serán disposiciones mucho más específicas que pasarán totalmente inadvertidas, incluso para algunos especialistas.

    Trasvase de poderes y evolución del régimen: del PP a Podemos

    Lo que además incrementa la medida fiscal del PP es la inseguridad del individuo de no poder prever los casos en los que el Estado puede entrometerse en su ámbito de actuación -no ya saber que efectivamente ocurrirá, que ya es grave, sino en qué casos y situaciones -, incrementando de ese modo la arbitrariedad de la Administración.

    Porque, en el fondo, ¿qué supone esta medida, que tan poca resistencia social ha tenido y, menos de los partidos de la "oposición"? Lo que Albert Jay Nock alertó en la época de entreguerras: la conversión del poder social (de la sociedad, del individuo, descentralizado) en poder estatal (poder político). Este es un caso concreto: desequilibrar, más si cabe, la relación entre la Administración y el individuo. Es una punta de lanza de nuestro sistema jurídico, que va abriéndose hacia una mayor intervención sobre nuestra esfera privada. Y es que éstas no son normas temporales o accidentales, sino que perdurarán, porque se engarzan en áreas en donde impera el más absoluto consenso (los programas de los partidos en cuanto a gestión del sistema tributario eran casi idénticos).

    No hace falta un golpe de estado bolivariano para cambiar el sistema, sino este tipo de medidas. La democracia no es sólo la alternancia en el poder. El Estado también tiene sus propias dinámicas, que también influyen en la población. Aunque en un caso gane el PP y luego el PSOE, el sistema institucional cambia, y esos cambios dan cabida a otros partidos que poco a poco reciben más apoyos de la sociedad, como Podemos.

    ¿Cómo? Los electores no se plantan ante las urnas con las mismas ideas. La gente desarrolla su hábito de conformidad. Aceptamos los cambios institucionales, aunque sean para mal y por la puerta de atrás, del mismo modo mecánico en que aceptamos el entorno. Si aceptamos medidas más intrusivas, más posibilidades habrá de tener partidos liberticidas (viejos o nuevos).

    Pensamos que las normas que regulan el Estado son de nuestra creación, cuando han sido aprobadas por un grupo de políticos que usan lo que James Madison denominara en 1794: "el viejo truco de convertir cada eventualidad en una fuerza de poder para el gobierno". Las situaciones de crisis sirven para incrementar el poder y alcance del Estado. Observamos los fallos y actos ilícitos del Estado con el ojo de un padre, dándole el beneficio de un código ético especial, como por ejemplo el escarnio público de algunas personas por su demora en el ingreso de una obligación tributaria vulnerando sus derechos fundamentales -aunque al final termine por justificarse con cabriolas jurídicas-. Total, a la inmensa mayoría de votantes no les afecta esa situación... directamente.

    Porque sí lo hace indirectamente. No en vano, se nos va adaptando a esas nuevas normas más restrictivas y, al final, terminamos por votarlas: "las elecciones colectivas nunca son independientes de lo que una cantidad importante de individuos quieren que éstas sean" (Jasay). La técnica de estratificar la sociedad desde arriba en buenos (a proteger) y malos (los que han de pagar), la luchas de clases del BOE, es una manera eficaz de intentar dar apariencia de que el sistema se asienta en algo justo que es que quien más tiene, que pague, cuando en realidad es la clase media la que sostiene el enorme entramado estatal.

    Porque, ¿de eso se trata, de una medida ejemplarizante usando a "los ricos"? En mi opinión, lo que se ejemplifica es, precisamente, el castigo. Es decir, de nuevo nuestro sistema legal se adentra más y más en una relación jerárquica y de sometimiento sobre el súbdito. Tampoco se trata de publicitar a los grandes contribuyentes, es una contradicción pues han sido obligados a contribuir, sino de adoptar medidas menos opresivas y restrictivas que traten de restar agresividad a este sistema tributario y permitan, dentro de lo posible, la elección, la planificación fiscal del individuo de manera inteligente y prudente, con seguridad jurídica. La morosidad fiscal, en Grecia se ha visto claramente, también depende de las formas del sistema.

    Conclusión

    En suma, Podemos no es solo una contestación al PP y PSOE, sino también su producto. Medidas como la lista negra de morosos hacen evolucionar el régimen hacia un sistema más intrusivo, cosa que es asumida por capas más amplias de la población que termina por apoyar a partidos que quieren aplicar éstas o, incluso, medidas más liberticidas.

    http://vozpopuli.com/blogs/6778-adria-perez-marti-la-lista-de-morosos-hacia-un-regimen-podemita



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    Se lo lee el de abajo.



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    @MADarchFUCKarch dijo:

    Se lo lee el de abajo.

    Mis cojones :qmeparto:



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    Y la ha publicado el PP :roto2:

    lo vuestro es obsesión :facepalm:



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    @Yung-Beef dijo:

    Y la ha publicado el PP :roto2:
    lo vuestro es obsesión :facepalm:

    El título se refiere a la podemización de la política, podemos ha ganado la batalla de las ideas y ahora el que no esta con ellos esta con el capital, con los ricos... Pero la crítica en el artículo es al PP.

    Edito: Ah, y no he visto a podemos(ni a ningún otro partido) criticar la publicación de esta lista.



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    @Yung-Beef dijo:

    Y la ha publicado el PP :roto2:
    lo vuestro es obsesión :facepalm:

    Es culpa de podemos, el buenismo ideológico, el proletariado y el petróleo venezolano, que mata a un activista de NNGG cuando lo mezclas con el de Arabia Saudí :qmeparto:



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    Lamentablemente las diferencias entre Podemos y PP no son tantas en las cosas sustanciales.

    Unos nos entretienen con Franco y las cunetas o el feminismo de pacotilla, y los otros le ponen medallas a a virgen. Pero a la hora de estrujar al de siempre se ponen de acuerdo.




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